Manchas en la cara, verdades y mentiras

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Nuestra piel está compuesta por tres capas:

  1. La primera y más exterior de ellas es la epidermis. Esta capa sufre los factores externos de nuestro día a día. Se compone de células maduras, que protegen a nuestro cuerpo y evitan las acciones de los factores externos. La hidratación, protección y cuidado diario de la misma es fundamental para su buen estado.
  2. La segunda e intermedia, es la dermis. Contiene las terminaciones nerviosas, glándulas sebáceas, sudoríparas y vasos sanguíneos. Ante los factores externos, los vasos sanguíneos se vuelven más frágiles, y las glándulas sebáceas producen menos aceite generando sequedad.
  3. La última es la llamada hipodermis. En esta capa se realiza la producción de las células. Si los factores externos penetran hasta la hipodermis, el daño es muy grave y la reparación es casi imposible. El cuidado de la dermis es esencial para evitar esto.

Pues bien, cuando la piel segrega melanina -como mecanismo de defensa- en nuestra piel, para protegerla de células cancerosas, se produce el bronceado. Si esta célula no produce más melanina, se retira y se forma una peca o una mancha de sol, más conocia en el mundo profesional como Melasma Facial.

Para acabar con todos los mitos que al respecto pueda haber, me parece una buena práctica aclarar todas esas mentiras que existen:

  1. Es cuestión de genética: pues no, no lo es. Hay familias con pieles geniales y estupendas, pero no debemos olvidar que nuestra vida y comportamiento la afectan directamente. Ejemplos tales como las exposiciones exageradas al sol, terapias con estrógenos y progesterona, disfunciones tiroideas y hasta por el consumo de ciertos medicamentos.
  2. Las pieles blancas son las más sufridas: este es un gran mito que todas hemos creido en alguna ocasión. Para las que aún no lo sepáis, las pieles blancas son las que menos sufren de manchas en la piel.
  3. Se pueden borrar para siempre: ojalá. Puede ser que mediante ciertas cremas las manchas se atenúen y practicamente desaparezcan. Pero si no tenemos mucho cuidado con el sol, esas manchas volverán a aparecer.
  4. Solo les pasa a las mujeres: ni mucho menos. Puede ayudar en el caso de las mujeres el alto grado de estrógenos -nuestras queridas hormonas femeninas-, pero los hombres son perfectamente posibles sufridores de las manchas.
  5. Cuanto más broceada, menos manchas: pues bien, ahí va una verdad muy dura para contrarrestar esta: una piel bronceada, es casi siempre sinónimo de una piel dañada. Así que lo dicho, el estar bronceada no siempre es sinónimo de saludable.
  6. Las manchas van y vienen: mentira. Las manchas en la cara son consideradas una enfermedad crónica, y como a este tipo de enfermedades se las debe de tratar. Cuidados y protección diaria es lo fundamental en su tratamiento.
  7. La solución es el láser: sí es verdad que sea el más moderno, pero no el más efectivo. Además este tratamiento conlleva posibles consecuencias graves, como la de acabar con una gran mancha blanca por toda la cara.
  8. Siempre usar el factor más alto: respecto a la protección de la cara respecto del sol, es muy poco la diferencia entre un factor número 50 y un factor número 100. Pero en lo que no hay tanta diferencia es en el precio. Por lo que siempre se aconseja en la mayoría de los casos la utilización del factor 50. Y como dato, para el uso diario es recomendable -a lo largo de todo el año, meses de invierno incluidos- la utilización del factor 15, o incluso el factor número 30.
  9. Un par de cremitas y listo: pues tampoco. Cabe destacar que a las 8 semanas de iniciado el proceso se es cuando se comienza a producir la despigmentación.
  10. Cuanto más europea, peor: al igual que como decíamos de las pieles morenas/blancas, las europeas somos las que más sufrimos de las manchas. Diversos estudios a nivel mundial llegan a la conclusión de que cuanta más mezcla de razas -como la nuestra  de europeo con indígena-, más manchas.

Esperamos que estos consejillos y aclaraciones nos sirvan a todas para lucir una piel más saludable y radiante. En esta época del año su cuidado y protección se eleva hasta su máxima expresión, tanto por salud como por belleza. Aquí que, aprendamos a cuidarnos y protegernos de forma correcta, diaria y efectiva.

Imagen | flickr