Embarazos psicológicos

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Uno de cada seis embarazos se calcula que son psicológicos. El último caso reciente y más significativo ocurrió en EE.UU. Al abrir el útero y no encontrar el bebé tras haber intentado inducir el parto,  en el hospital se encontraron que no había feto.

Se trata de  un caso extremo aunque no es la primera vez que sucede,  es un trastorno psicológico raro pero relativamente frecuente, común en muchos mamíferos (en los perros es algo muy frecuente) y no sólo en los seres humanos. Se calcula que aparecen unos 22.000 embarazos psicológicos.


Se conoce también como embarazo imaginario o utópico, aunque su nombre oficial es pseudociesis.  Sucede cuando la mujer presenta todos o varios de los síntomas propios de un embarazo, incluido incluso el crecimiento del útero o la producción de leche, sin estar realmente embarazada.

Normalmente se produce como consecuencia de un deseo enorme de tener un hijo. A veces está asociado a estados depresivos o a la incapacidad de concebir o de llevar un embarazo a término. Y, aunque es extremadamente raro, también puede producirse en varones. En el caso de los varones suele suceder cuando la mujer tiene un embarazo real, se trata de un embarazo psicológico solidario.

El deseo extremo de un embarazo (factor psicológico) acaba poniendo en marcha a las hormonas (factor neuroendocrino): las hormonas luteinizantes y foliculoestimulantes reducen su actividad inhibiendo la ovulación y la menstruación, mientras que la prolactina y la progesterona se activan, como sucede en un embarazo.

Pese a que se pueden mostrar todos los signos de un embarazo, incluso existe la percepción subjetiva de movimientos fetales, es fácil descartar que exista un feto simplemente con una ecografía. Como curiosidad, también el hecho de que el ombligo no se borre sugiere un embarazo psicológico.

Imagen | rahego