Esa quÃmica… llamada amor

Esa química… que algunos llaman amor. Y qué maravilla es la sensación de estar enamorado. Cuando uno permanece subido de forma constante en una nube en la que, nos acompañan millones de mariposas que vuelan por nuestro estómago. Todo es perfecto, estamos felices, nos sentimos genial y, hasta la vida parece tener otro color… hasta que se acaba, claro.
Pero, ¿qué es lo que hace que nos enamoremos de una determinada persona y no de otra? Innumerables investigaciones psicológicas demuestran lo decisivo de los recuerdos infantiles -conscientes e inconscientes-. Es la llamada “Teoría de la Correspondencia” y, puede resumirse en la frase: “cada cual busca la pareja que cree merecer”.
Y es que parece ser que antes de que el amor aparezca, ya esta todo inventando. Aunque más bien somos nosotros los que lo inventamos. Según dice esta teoría, antes de que una persona se fije en otra ésta ya ha construido un mapa mental de lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. El sexólogo John Money considera que los niños desarrollan esa conducta entre los 5 y 8 años de edad como resultado de asociaciones con miembros de su familia, amigos, experiencias y hechos fortuitos.
Pero además en esto del amor -previa teoría de la correspondencia o sin argumentos explicativos-, hay mucho de química. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y las que explican buena parte de los signos del enamoramiento. Estos síntomas que muchas personas hemos percibido alguna vez, son el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen a todos sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nuestro amor lo sintamos como único en el mundo.
Es más, se ha demostrado que después del orgasmo el sistema límbico del cerebro -en la que sentimos el placer emocional-, libera una hormona especial llamada oxitocina. La oxitocina hace que la pareja se sienta más vinculada y cercana emocionalmente, aunque algunos científicos consideran que cuando la oxitocina se combina con una determinada hormona femenina, los estrógenos, la mujer se siente muy cariñosa y conversadora. Pero cuando la oxitocina se mezcla con una hormona masculina, la testosterona, puede provocarle al hombre una necesidad incontenible de dormir. ¿Una posible explicación a ese gran mito?
Lo cierto es que es un hecho científico el que exista una química interna que relaciona nuestras emociones y sentimientos con nuestro comportamiento, ya que hasta el más sublime está conectado a la producción de alguna hormona. Pero puede que sea demasiado estricto pensar que hay una explicación científica al enamoramiento -basando el amor sólo en la química- y, no dejar nada de mano del destino y la suerte. Aunque la verdad, quizás sea un buen punto de partida para entender todo aquello que en ocasiones nos es imposible ver… aunque sí sentir.
Imagen | flickr
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24 de Julio de 2009 - 12:15
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