Enfermedad de la fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad altamente invalidante y sobre todo que ataca a la mujer y, que se caracteriza por el padecimiento de dolor persistente y generalizado en áreas extensas musculares.

Su origen está en una alteración del sistema nociceptivo, organizado en un conjunto de fibras nerviosas específicas, distribuidas de manera homogénea, que elaboran el dolor, su localización y su experiencia sensorial y emocional. Este sistema se altera y sensibiliza de forma patológica: está activo incluso en reposo. Por este motivo, los afectados padecen un dolor insidioso y continuo.


Las personas que sufren fibromialgia deben convivir con fuertes dolores y, a menudo, con la fatiga crónica. Hoy, su caballo de batalla es aún el diagnóstico, que tarda un promedio de seis años y medio en conocerse, y el fomento de la investigación en esta dolencia, que es muy invalidante y no tiene cura.

Esta enfermedad es, en la cual el  95% de las afectadas son mujeres se manifieste a partir de los 30-35 años, puede iniciarse antes (a los 20 o 30 años, e incluso, en la adolescencia), pero la mayoría conoce que padece la enfermedad cuando tienen entre 40 y 45 años.

La fibromialgia no se puede evitar, puesto que no se conocen bien sus causas, aunque sí se puede prevenir el empeoramiento de la enfermedad y sobre todo, un diagnóstico precoz o en fases tempranas se puede conseguir los mejores resultados con los tratamientos disponibles en la actualidad.

Hay que  evitar las cargas físicas y no físicas que pueden dispararlo. La sobrecarga física no es un sobreesfuerzo puntual y de alto nivel, sino más bien mantenido, aunque sea de bajo nivel.

El  tratamiento biológico de la enfermedad, mediante fármacos dirigidos a disminuir la actividad del sistema nociceptivo y a regularla, junto con otros medicamentos para tratar las lesiones provocadas por el dolor.

Es importante el ejercicio físico progresivo, moderado, tipo aeróbico y cardiovascular, para aprender a manejar los estímulos físicos y fortalecerse. La práctica deportiva aporta numerosos beneficios a los pacientes con fibromialgia.

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