“Slow Down”, una nueva filosofÃa de vida

… Sin prisas, por favor. Con esto podemos describir en líneas generales esta nueva filosofía de vida. Y es que como consecuencia del ritmo marcado por la sociedad de hoy en día, las prisas, y el estrés que sufrimos, ¿disfrutamos de nuestro ocio?, ¿Quién no ha sentido al llegar del trabajo a casa, que lleva todo el día corriendo?
La filosofía “Slow Down” reivindica una nueva escala de valores y una nueva manera de vivir, basada en trabajar para vivir y no al contrario, que está haciendo furor en todos los ámbitos. Lucha contra los atascos, las prisas, el ruido, el estrés, el consumo rápido, las urgencias y la impaciencia, ¿te apuntas a disfrutar de un momento de relax?
El origen de esta filosofía data de 1989, cuando el periodista italiano Carlo Petrini organizó una propuesta en la Plaza de España en Roma, contra la apertura de una famosa hamburguesería de comida rápida. Hoy, 20 años después, el concepto sigue más actual que nunca y cuenta con numerosos fans por todo el mundo. Tanto es así, que se ha extendido a muchos campos: el Slow Travel (”Viajar despacio”), el Slow Shopping (”Comprar despacio”), el Slow Design (”Diseño tranquilo”), e incluso las Slow Cities (”Ciudades tranquilas”).
En las Slow Cities sus habitantes disfrutan de la naturaleza y valoran mucho los pequeños placeres como comer o dialogar. En ellas no hay lugar para la prisa y se trata de fomentar la creación de una conciencia más humana. Todas deben cumplir una serie de pautas: la población no puede sobrepasar los 50.000 habitantes, ni ser una capital y además cumplir una serie de requisitos en seis planos diferentes (legislativo medioambiental, infraestructura política, calidad urbana, productos locales, hospitalidad con los visitantes y conocimiento sobre las actividades de la localidad).
La primera fue fundada en Bra, en la zona del Cuneo, Italia, y se ha convertido en la sede central de este movimiento. A partir de ahí, la creación de otras Ciudades Lentas no ha parado y en el 2005 ya se superaba la cifra de cien países afiliados. Esta tendencia ha llegado a ciudades de Alemania, México, Noruega, Líbano, Brasil y Reino Unido, y en nuestro país, encontramos algunos núcleos en localidades como Mungia o Lekeitio (Vizcaya), Begur o Pals (Gerona), o Bigastro (Alicante). Se calcula que existen unas 750 ciudades de este tipo a lo largo de todo el planeta.
En España el Movimiento Slow llegó en 1994. Podemos encontrar 11 Slow Cities dispersas en toda la Península. Además en la primera edición de los Slow Food Awards, Jesús Garzón fue uno de los ganadores gracias a su labor de identificar los caminos de rebaños y revivir las actividades de trashumancia como medio de protección del medio ambiente de las montañas.
Y es que, ocupados en ganar dinero que nos asegure un futuro cada vez más incierto -dicho sea de paso-, nos hemos olvidado de disfrutar de lo cotidiano, ¿porqué no dejar que sea la vida la que nos marque su propio ritmo?.
Imagen | flickr
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