Nueva York quita la sal

Siempre es una buena noticia que las administraciones se preocupen por nuestra salud. Siempre y cuando que partan de la base de que somos personas adultas y libres, por lo que cada uno es libre de hacer lo que quiera. Un ejemplo son las nuevas medidas que tomará la administración neoyorquina mediante un plan para animar a las cadenas de restaurantes y de comida envasada a reducir la cantidad de sal de sus menús.
Los expertos calculan que la medida podría frenar la incidencia de hipertensión, ictus y ataques cardiacos; aunque de momento el plan es voluntario y ofrece un plazo de cinco años para que la ciudad de los rascacielos se quede menos salada. Según algunas estadísticas, el 80% de la sal que consumen los estadounidenses procede de alimentos envasados o de los que consumen en restaurantes.

