La mujer sigue siendo una estadística como directiva

La mujer directiva sigue siendo una estadística ya que la participación de las mujeres en las cúpulas del sector privado es llamativamente escasa. Apenas ocupan un 11,5% de los sillones de los consejos de administración y un 22% de los puestos directivos.

Y aunque la mujer se licencia más y con mejores notas, perviven, sin embargo, aquellas trabas que dificultan su incorporación al trabajo frenando su promoción.

Sigue habiendo una cultura empresarial anclada a roles patriarcales y masculinos, que el concepto conciliación esté todavía ligado a la mujer, y el hecho de que las redes personales sean aún un plus para escalar son las piedras en el camino de las profesionales. Actitudes discriminatorias con las que conviven las que tratan de ascender, y que siguen sufriendo las que llegan arriba. Por lo tanto sigue habiendo un lastre empresarial con la mujer y por supuesto una desigualdad.


La  desigualdad está disfrazada con un modelo de trabajo que no hace sino disfrazar la discriminación. Las mujeres reciben menos complementos, como el de la disponibilidad total, y trabajan en sectores peor retribuidos.

El problema de fondo es que a las mujeres directivas no se las considera como iguales, a pesar de que el contexto sea de estructuras supuestamente basadas en la igualdad de oportunidades. Aunque las mujeres no tengan hijos, ni marido, se las supone más pendientes de lo personal, lo emocional, lo doméstico y familiar que sus colegas varones, y ese estereotipo es tan fuerte que las hace aparecer como inadecuadas para el puesto.

Claro que tampoco es fácil que las mujeres directivas reconozcan claramente esa discriminación. Algunas sienten que hacerlo es síntoma de debilidad. Otras, aunque son conscientes de que hay que combatir ciertas actitudes, tratan de no darle importancia abiertamente; temen ser señaladas como conflictivas.

Quedan menos de cuatro años para alcanzar la paridad (40% de mujeres) en los consejos de administración que planteaba la Ley de Igualdad en 2005, pero ya se puede decir que el objetivo ha fracasado.

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